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Clarín va a contramano del resto de la economía. El derrotero de Clarín en los últimos años es inversamente proporcional al de la economía del país. Mientras la industria, los servicios, el empleo, el consumo, mostraron mes a mes cifras positivas y cada vez más altas, Clarín va de caída en caída, y parece no tener fondo. Clarín vendió en promedio en marzo 276.708 ejemplares diarios, según el Instituto de Verificación de Circulación (IVC), entidad de la que el emporio de Magnetto y Cía es integrante, por lo cual no puede decir que le estén dibujando los números. Esto representa una pérdida de 16 mil ejemplares diarios frente a los 292.986 vendidos en febrero; y una caída de 21 mil frente a los 297.994 de enero; y un derrumbe de 28 mil si se compara con los 299.833 vendidos en diciembre. Y en la comparación con marzo del año pasado, cuando se vendieron 319.652 diarios, perdió 43 mil ejemplares en 12 meses. Y si se toma a enero de 2010, cuando la venta fue de 344.945 al día, el derrumbe es incontrastable: 68 mil ejemplares menos. En una comparación porcentual, entre enero de 2010 y marzo de 2011, las ventas de Clarín cayeron 20 por ciento. Si estuviéramos en una crisis, vaya y pase, pero las ventas de Clarín deben ser las únicas en toda la economía que están en rojo mes a mes. Todos los meses las estadísticas indican que crecen las ventas en los supermercados, en los shoppings, de electrodomésticos, automóviles, computadoras, celulares, pasajes de micros y aviones, en fin, el consumo en general viene creciendo fuerte desde hace tiempo, casualmente el mismo tiempo durante el cual las ventas de ejemplares de Clarín entraron en una picada cuesta bajo de la cual evidentemente difícil se recuperen.

¡¡¡¡¡Magnettooooo, teléfonooooo!!!!!! Llaman del Grupo Prisa, el mismo con el que te reuniste el año pasado en Santo Domingo para fundar las Escuelita de Periodismo de las Américas (Ver La Escuela de las Américas). Es porque sus trabajadores le anticiparon que frenarán la salida del diario El País, y bloquearán las transmisiones televisivas y radiales del grupo. Todo porque el multimedio español decidió despedir unos…. 2.500 trabajadores. Quieren que los asesores sobre cómo armar cámara ocultas y editarlas con mucha mala leche, conseguir que analistas mediáticos salgan a azuzar a la población con que se está viviendo el momento más delicado de la democracia española (sí, aún más jodido que el mismo Tejerazo), agrupar a legisladores alcahuetes para que firmen un documento en defensa de la democracia, pedir en el Parlamento que se declare la libertad de expresión y se repudien las medidas que realicen los trabajadores, y sobre todo, lograr que no haya que pagar un solo centavo de indemnización a los agitadores. Casi casi, como lo hizo Clarín durante todos estos años.

Nota trabajadores Grupo Prisa

Clarín vendió en promedio en febrero 292.986 ejemplares diarios, según el Instituto de Verificación de Circulación (IVC), entidad de la que el emporio de Magnetto y Cía es integrante. Esto representa una baja de 5 mil ejemplares diarios frente a los 297.994 vendidos en enero, y una caída de 7 mil si se compara con los 299.833 vendidos en diciembre. Y en la comparación con febrero del año pasado, cuando se vendieron 328.061 diarios, perdió 36 mil ejemplares en 12 meses. Y si se toma a enero de 2010, cuando la venta fue de 344.945 al día, el derrumbe es incontrastable: 52 mil ejemplares menos. En una comparación porcentual, entre enero de 2010 y febrero de 2011, las ventas de Clarín cayeron 15 por ciento. Si estuviéramos en una crisis, vaya y pase, pero las ventas de Clarín deben ser las únicas en toda la economía que están en rojo mes a mes. Todos los meses las estadísticas indican que crecen las ventas en los supermercados, en los shoppings, de electrodomésticos, automóviles, computadoras, celulares, pasajes de micros y aviones, en fin, el consumo en general viene creciendo fuerte desde hace tiempo, casualmente el mismo tiempo durante el cual las ventas de ejemplares de Clarín entraron en una picada cuesta bajo de la cual evidentemente difícil se recuperen.

“Harían bien en escuchar el reportaje radial que Jorge Rial le hizo ayer mismo al periodista Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín. Sin la bravata habitual del ‘periodismo independiente’ y cargando la injusta mochila de ‘chimentero’, Rial le preguntó -como debe preguntarse- si era cierto que desde el año 2000, después de haber echado a cientos de sus trabajadores, Clarín no tenía Comisión Interna en su redacción, a lo que un Kirschbaum balbuceante respondió que sí, aunque rápidamente aclaró que él no estaba de acuerdo con la situación. Le dio vergüenza. No es para menos”, escribió el director de Tiempo Argentino, Roberto Caballero.
Vaya una vez el recuerdo de aquél episodio oscuro, el más oscuro de atentar contra la libertad, y no esta protesta sindical como intentan instalar Héctor Magnetto, su Gordo Batata, y toda la caterva de impresentables bufones inoperantes.
Nota de Rial a Kirschbaum
Video homenaje a la última comisión interna de Clarín:
Parte 1
Parte 2

El patético autoexilio del Gordo Batata en Boston, no es otra cosa que el inicio de una nueva andanada del Grupo Clarín contra el Gobierno, en la guerra declarada por Héctor Magnetto a fines del año pasado en Mar del Plata (Ver La Cátedra del Sr. Magnetto), cuando inició el capítulo local de la Nueva Escuelita de las Américas (ver La Escuela de las Américas).
Magnetto pergeñó el autoexilio de Batata, le pidió a su amigo Jorge Fontevecchia que viajara a entrevistarlo para su obituario Perfil, y así ponerlo como un héroe de la “inteligencia argentina” (eufemismo de gorilada nacional), y  preparar el terreno para su regreso.
Es que Don Héctor le tiene preparada una buena devolución a los enormes favores que Batata le ha hecho en los últimos tiempos, cuando descaradamente dijo que en la guerra entre Clarín y el Gobierno, él se ponía del lado del más débil, “y en este caso, el más débil es Clarín”. Una perlita para la colección de boludeces del Gordo que pronto tendrá una edición de lujo a través de la editorial Alerta Nacional, que dirige su gran amigo Alejandro Biondini.
En las oficinas del tercer piso del diario ya se está armando el próximo plan del Grupo: la edición de una revista semanal, de política, al estilo “Noticias”. Ya se le encargó su diseño al estudio Cases, de Barcelona (no la revista, sino la ciudad española), y ya decidió quién va a ser su Director… A qué no se imaginannnn….

Cada vez son más las muestras de que Clarín tiene al mayor enemigo dentro de la redacción, entre los muchos periodistas que están más que hartos de la locura con que la dirección del matutino encara lo que el mismo diario declaró como una “guerra” con el Gobierno, en palabras del propio Héctor Magnetto. Y tal es así que aumentó considerablemente la frecuencia con que se “cuelan” notas, opiniones o cualquier línea que al monopolio le genera tremendos dolores de cabeza. En su estrategia por acercarse al lector y mostrarlo como un integrante más de la gran familia de Magnetto, Noble & Cía, desde hace tiempo que en la página 2 Clarín tiene una pequeña sección que se llama “El Juicio Final” (sí, así de apocalíptico) y que no es más ni menos que la opinión de un lector buscado aleatoriamente para que lea el diario y diga qué fue lo que le gustó y lo que no le gustó. Lo asombroso es que en la edición de hoy, el señor Fernando Cabrera, sociólogo, 58 años, da una opinión que destroza la infamia con que el diario intenta fabricar fábulas políticas (Léase “Las Rabietas de Clarín“). Según Cabrera, “No me gustó (la nota sobre) El kirchnerismo y el avance de La Cámpora. Con tremendismo, saca conclusiones en el vacío. Establece dilemas de conclusiones poco relevantes, de una información simple y sin grandes contradicciones. Hace de una interna, una guerra”. La-pi-da-rio.  (Nota)  Se refiere a la nota que escribió el pichón de Marcos Aguinis, Guido Braslavsky, quien titulaba “Crece el malestar en el kirchnerismo histórico por el avance de La Cámpora”, y lo sustentaba con análisis pedorros recontra retorcidos e hipótesis desesperadas. (Nota) Pero afortunadamente los pocos lectores que todavía puede tener el pasquín de Magnetto “ya no se comen la galletita” y dan cuenta de la grosería con que sus escribas intentan instalar falsedades, que ya son verdaderos chistes. Y afortunadamente hay gente “adentro” del diario que quiere asistir a su derrumbe y poder contarle a sus nietos “Yo colaboré para que eso pase”.

Clarín vendió en promedio en enero 297.994 ejemplares diarios, según el Instituto de Verificación de Circulación (IVC), entidad de la que el emporio de Magnetto y Cía es integrante. Esto representa una baja de 2 mil ejemplares diarios frente a los 299.833 vendidos en diciembre, y de casi 3 mil si se compara con los 300.303 de noviembre. Para aquellos que gustan contrastar un mes con el mismo del año anterior, por las dudas que uno pueda decir, por ejemplo, que enero es habitualmente un mes en que la gente sale de vacaciones y no compra diarios, y no se puede comparar con diciembre o noviembre, queda el dato contundente de los 344.945 diarios vendidos en enero de 2010. Esto significa que un año después Clarín perdió casi 50 mil lectores diarios, es decir, un derrumbe de 14 por ciento en sus ventas. A juzgar porque el consumo en general creció fuerte en los últimos meses, y no según el INdEC, sino las propias cámaras empresarias, no debería entenderse esta caída en las ventas de Clarín como que la gente no tiene plata para comprar el diario. En enero hubo récord de turismo, récord de venta de automóviles, récord en el índice de la construcción y récord en la actividad industrial, entre otras variables que mostraron una tendencia alcista. Pero Clarín no, volvió a mostrar números rojos, esos que le encanta plantar en sus tapas, siempre y cuando no se refieran a sí mismo. Parece que estas vez, los pusilánimes escribas del pasquín no van a poder satisfacer a Magnetto, titulando “a fin de mes subirían las ventas de Clarín”.